Hace ya varios años que estuve en Venecia y la verdad es que sigo recordando cada pequeño detalle de esta increíble ciudad y no dejo de pensar en volver de nuevo.

Estoy harta de oír que París es la “ciudad del amor”; para mí lo es Venecia y sin punto de comparación. Imaginaos sentados en uno de los encantadores cafés de la Piazza San Marcos, con vuestra pareja, escuchando la bella música de la orquesta y brindando con champán… Uff, hasta se me pone la piel de gallina!!

Venecia

El encanto de esta ciudad reside principalmente en lo diferente que es a cualquier otra: sus canales, sus callecitas estrechas, sus numerosas tiendecillas,…

En cuanto a los típicos monumentos turísticos tenemos la maravillosas basílica de San Marcos, una gran iglesia bizantina de belleza única, el Palacio Ducal, con obras de Tintoretto, Tiziano, Tiepolo…, el Campanile, con una bella panorámica de la ciudad, el Museo Correr,… Hay también una gran cantidad de iglesias xa visitar entre las que hay que destacar la de Santa María de la Salute. Y, por supuesto, no hay que olvidar sus puentes: el de los suspiros (curioso y con historia) y el famosísimo Rialto (con muchas tiendecitas xo un tanto decepcionante).

Si podéis, id también a la isla de Murano para ver alguna de sus famosas fábricas de cristal; la verdad es que resulta bastante curioso ver a los hombrecillos metiendo el cristal en el horno, soplando para darle forma,… Eso sí, las piezas para comprar son realmente bonitas pero con unos precios bastante excesivos.

Pero vamos, que mi principal recomendación si vais a Venecia es que no os quedéis sólo en la superficie, viendo sus monumentos y tal, sino que paséis tranquilamente por la ciudad disfrutando del encanto que desprende. También es cierto que así podréis ver  que algunas partes no se conservan muy allá y que hay casas que se caen a pedazos, pero qué queréis?? Es una ciudad antigua, una gran obra de ingeniería, difícil, muy difícil de conservar.

Una crítica?? El precio de los paseos en góndola. De verdad que me parece alucinante que por unos 40 minutos te quieran cobrar más de 100 euros. Yo opté por una solución no tan glamourosa pero mucho más asequible y con el mismo resultado: paseo en lancha. Al final de lo que se trata es de ver la ciudad a través de sus canales, así que resulta igualmente aceptable.

Tal vez suene un poco ñoño pero la verdad es que me enamoré de esta ciudad. Es extraño pero sobre todo cuando está anocheciendo, se respira un ambiente especial, casi mágico. Me costó mucho despedirme de Venecia y no veo el momento de volver a ella. Os recomiendo de corazón su visita.

Venecia, una ciudad mágica
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